Mejía Castañeda aduce que el agraviado fue él, y que fueron sus denunciantes los que invadieron un terreno de su propiedad.
Mejía Castañeda aduce que el agraviado fue él, y que fueron sus denunciantes los que invadieron un terreno de su propiedad.

A inicios de julio del 2022, la campaña #PasaEnLaCalle de El Comercio emitió el octavo episodio de su microprograma semanal, que narra la historia de César Bazán, un joven de 23 años que denunció ser por parte de una organización dedicada al tráfico de tierras en Chiclayo.

En su testimonio, Bazán responsabiliza principalmente a una persona: Luis Alberto Mejía Castañeda.

Se trata de un ciudadano de 55 años, a quien este Diario le pidió sus descargos antes de que saliera el reportaje, sin éxito. Días después de emitirse, Mejía envió un comunicado negando los cargos en su contra.

En el reportaje, Bazán narra que Mejía invadió su terreno en el 2020 y que agredió a su padre rompiéndole la rodilla. Sin embargo, Mejía sostuvo que ocurrió todo lo contrario: que Bazán y su familia invadieron el terreno de su propiedad y que el atacado fue él.

“Fui víctima de impacto de bala por Bazán, quien el día 1 de setiembre, cuando ingresé a mi posesión y propiedad, fui atacado por cinco personas fuertemente armadas, que dispararon contra mi persona hiriéndome la rodilla. Contra él existe una denuncia en trámite”, afirma Mejía. Bazán, sin embargo, sostiene que ese día no llevaba armas y que, además, la policía constató que no hallaron armas en su poder ni en el terreno.

EL TERRENO EN DISPUTA

Bazán acredita la pertenencia del terreno con documentos de inscripción a los que accedió el Diario. En tanto, Mejía indica que el terreno le pertenece a él, por medio de un certificado de posesión comunal emitido por una comunidad campesina en el 2010 y mediante una escritura pública de compra-venta de un predio rural.

Para sostener que él fue el agredido por impacto de bala, Mejía mostró un informe de identidad balística que concluye que se halló una bala que corresponde al arma de Bazán. Sin embargo, el joven tiene una prueba de absorción atómica negativa tras los hechos, y otros documentos que contradicen esa prueba balística.

En el reportaje, Bazán sostuvo que Mejía tenía serias imputaciones por atentar contra la vida de un civil y un policía, además de otros delitos. Mejía, en sus descargos, aseveró: “Este hecho fue aclarado en el Poder Judicial y mi persona fue absuelto [sic] de esos cargos, y solo quedan registros de los recortes periodísticos de un hecho del que nunca participé”.

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