Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Ilustración: Composición GEC
Caído del palto, caído del cielo. Esas son las dos fórmulas con las que califican a Piero Corvetto quienes se han beneficiado con los estropicios causados por él al proceso electoral en Lima. Postulan ellos que estamos simplemente ante un tonto cuyas torpezas resultaron milagrosas para sus intereses. La cosa, sin embargo, no es tan sencilla, pues de un necio orgánico uno esperaría necedades ecuménicas y en este caso, en cambio, los despropósitos han sido ‘boutique’. O, como el propio jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) sostuvo el martes ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, “un error puntual”. Esto es, puntualmente dirigido a afectar la votación en la capital y, con ello, obviamente, las posibilidades de los candidatos fuertes en la plaza electoral más populosa del país. A saber, Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori y Jorge Nieto.
Caído del palto, caído del cielo. Esas son las dos fórmulas con las que califican a Piero Corvetto quienes se han beneficiado con los estropicios causados por él al proceso electoral en Lima. Postulan ellos que estamos simplemente ante un tonto cuyas torpezas resultaron milagrosas para sus intereses. La cosa, sin embargo, no es tan sencilla, pues de un necio orgánico uno esperaría necedades ecuménicas y en este caso, en cambio, los despropósitos han sido ‘boutique’. O, como el propio jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) sostuvo el martes ante la Comisión de Fiscalización del Congreso, “un error puntual”. Esto es, puntualmente dirigido a afectar la votación en la capital y, con ello, obviamente, las posibilidades de los candidatos fuertes en la plaza electoral más populosa del país. A saber, Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori y Jorge Nieto.
Ilustración: Composición GEC
Como se recuerda, los despropósitos en cuestión incluyeron, entre otras cosas, demora en el traslado del material electoral y, consecuentemente, en la apertura de una gran cantidad de mesas de sufragio, fallas en el sistema STAE, problemas con la tinta de las impresoras que debían imprimir las actas y pérdidas de paquetes enteros de votos que solo se comunicaron a la opinión pública días después, cuando la prensa ya las había denunciado. El buen tino del JNE permitió que el lunes abrieran las 13 mesas electorales de Lima que el domingo sencillamente no pudieron hacerlo por las razones antes expuestas. Pero igual queda la pregunta de cuántas decenas de miles de votantes se quedaron sin poder ejercer su derecho al sufragio porque, hartos de esperar horas bajo el sol y atrapados entre la multitud, decidieron regresar a sus casas.
–It´s not dark yet…–
¿Por qué decimos que esto perjudicó esencialmente a los tres candidatos antes mencionados? Pues porque, con el conteo al 93.5%, López Aliaga tenía en la capital 1’156 515 votos válidos (equivalentes al 19.9% del total), Keiko Fujimori 1’036 904 (17.8%) y Jorge Nieto 877 103 (15.1%). Roberto Sánchez, por su parte, aunque fuerte en otras plazas del país menos pobladas, tenía en Lima solo 189 516 votos (equivalentes al 3.2% del total). Adivinen entonces a quiénes habrían favorecido mayoritariamente los votos que no llegaron a emitirse. Esa matemática hasta Corvetto puede hacerla.
La distorsión de la que hablamos, además, hizo crecer las chances de Sánchez de llegar a la segunda vuelta, un privilegio que ahora disputa voto a voto con el aspirante presidencial de Renovación Popular. Con los sufragios que las chambonadas de ONPE espantaron de las mesas electorales el domingo, esa disputa habría sido indiscutiblemente distinta.
En esta pequeña columna encontramos a Porky intragable. Bravucón, grosero y demagogo. Más cercano, en realidad, al Demonio de Tazmania que al amable cerdito del que quiere disfrazarse… Pero eso no nos lleva a cegarnos ante el meridiano atropello del que ha sido objeto. Sus llamados a la insurgencia y sus ultimátum al JNE no tienen asidero legal. No funcionan ni como estrategia política. Y, sin embargo, es verdad que, en la capital, estas elecciones han sido manchadas por la suma de obras y omisiones de un individuo al que nos resistimos a considerar indulgentemente un necio providencial. Hasta ahora, esa suma no da para ensombrecer todo el proceso electoral, pero mientras escribimos estas líneas, llegan denuncias de pérdidas de actas de votación en San Juan Lurigancho y en San Borja, y la ONPE anuncia el apagón “por mantenimiento” de su plataforma paradójicamente llamada “Claridad”. Como cantó entonces alguna vez un gran poeta contemporáneo, no oscurece todavía, pero hacia allá vamos.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.