Una defensoría para Josué

El defensor del Pueblo sigue socavando la institucionalidad del organismo que encabeza.

    Editorial El Comercio
    Por

    de El Comercio

    (Foto: Congreso)
    (Foto: Congreso)
    / Cesar Cox Beuzeville

    La primera vez que Josué Gutiérrez afectó la institucionalidad de la Defensoría del Pueblo no fue cuando empujó al menos a cinco adjuntos del organismo, funcionarios elegidos mediante concurso público de méritos, a renunciar a sus cargos. Tampoco cuando empezó a designar en la institución a personas que, más que por sus pergaminos, parecían elegidas para congraciarse con los partidos políticos que permitieron su nombramiento en mayo, como fue el caso de la exintegrante del equipo técnico de Fuerza Popular en las elecciones del 2021, Elizabeth Zea, como encargada de la Adjuntía de Asuntos Constitucionales, o de Juan Carlos Gonzales Hidalgo como secretario general, quien fue personero de APP hasta marzo de este año. Ni siquiera cuando se quedó mudo ante las leyes que pasaba el Congreso para limitar la colaboración eficaz o acortar los plazos de suspensión de la prescripción. No. La primera vez que Josué Gutiérrez socavó la institucionalidad del organismo que encabeza fue cuando lo designaron para ello, pese a que no tenía las credenciales necesarias.

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